Solemos asociar que un perfume sólo se utiliza para potenciar el olor de las personas, pero si tenemos en cuenta que los componentes un perfume suelen tener especies, flores, frutas y elementos que también son el día a día de la cocina, no es de extrañar que muchos grandes cocineros busquen una fusión entre el perfume y el plato que lo haga más original y excitante, para ofrecernos una experiencia única.

El perfume en la cocina

Una experiencia difícil de olvidar.

La primera vez que comentamos la posibilidad de escribir sobre el perfume en la cocina, alguien muy ocurrente – y adicta a la “cocina basura” – dejo caer que no veía lógico, ni estaba dispuesta a gastar su carísimo perfume como condimento culinario. Frase que nos hizo reconsiderar que no cualquiera podía hablar del tema.

De ahí que, una votación dudosa y al ser mi segunda pasión cocinar, me eligieran como el experto en el tema, que cosas… En fin, intentaré daros mi versión, sin que ello altere mi credibilidad en futuros artículos donde un hobby no presuponga la categoría de experto.

Hoy en día no es extraño tropezarnos con restaurantes que dentro de su carta ofrecen preparaciones perfumadas. Se dice que el significado más cercano al perfumar en gastronomía es: comunicarle a un alimento o preparado cocinado un perfume que lo complemente, que este en su misma armonía y nos enamore a través de la nariz y del paladar.

Pero utilizar los perfumes en la cocina no quiere decir que haya que ponerle perfume a un plato, no se trata de de ir a la estantería de nuestro baño, coger el perfume que más nos agrada y rociarlo sobre el plato, no funciona así exactamente, ni os recomiendo que lo hagáis.

Aunque la filosofía sea la de incorporar un aroma determinado como complemento del sabor, tiene su técnica, a ser posible implementada por un buen profesional culinario.

Yo como aficionado a todo lo culinario os invito a que probéis platos perfumados, os sorprenderéis.

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